Deducción por I+D+i
Para el cliente que desarrolla producto, proceso o software. Detección, certificación y aplicación blindada.
Da a tus clientes deducciones I+D+i, tax lease audiovisual y otros incentivos complejos sin montar un departamento ni derivarlos a un tercero.
Sin dejar tus datos.
Un equipo de abogados-fiscalistas listo desde la primera operación, sin montar un departamento.
Compromiso de no captación por escrito. No tocamos su contabilidad ni sus impuestos rutinarios.
Todo lo que exige un especialista y hoy no puedes cubrir en casa. Nosotros lo ejecutamos; tú lo ofreces como propio.
Para el cliente que desarrolla producto, proceso o software. Detección, certificación y aplicación blindada.
Para quien explota patentes, software o know-how propio: sus rentas pasan a tributar mucho menos.
Cine, series y animación: convertimos la deducción del rodaje en financiación, o la aplicamos como inversor.
Giras, música, teatro y danza: la misma vía de financiación para el espectáculo en directo.
El cliente en pérdidas o sin cuota convierte su deducción en caja, trayendo un inversor.
Reserva de capitalización, régimen canario, mecenazgo, eficiencia energética y más.
Nos derivas a tu cliente, nosotros ejecutamos y tú le facturas a él: nosotros te facturamos a ti la tarifa menos tu parte. El cliente sigue siendo tuyo.
El industrial que innova, la productora con un rodaje, la empresa con beneficios sin aprovechar. Nos lo derivas con un mensaje.
Auditoría de incentivos, estructuración, certificaciones oficiales y el trámite ante Hacienda. Todo hecho por nosotros, con seguridad jurídica.
Deducciones que no conocía, aplicadas con seguridad jurídica — y las recibe de tu mano. Tu gestoría sube de nivel sin contratar a nadie.
Le facturas a tu cliente al precio que decidas y nosotros te facturamos a ti el honorario menos tu 25 % en tus primeras operaciones, por escrito desde la primera. Y tu cliente sigue siendo tuyo: lo firmamos así.
No es un catálogo de servicios: es el programa del despacho, con tu cartera dentro. Lo que encuentres es tuyo, y decides caso a caso cuánto haces tú.
Anotas la notificación de un cliente y te calculamos la fecha límite en días hábiles, con el mismo motor que ve él en nuestra web. Incluye la pregunta que más caro sale callarse: si nadie abrió el buzón electrónico, el plazo corre igual desde el décimo día.
Pegas el listado que ya presentas y te decimos a qué clientes llamar, por qué, y qué preguntarles. Cruzamos además con el registro público de subvenciones: si uno de ellos recibió una ayuda a la innovación, está haciendo desarrollo y probablemente no lo está deduciendo.
Metes las cifras que tu cliente conoce de memoria —lo que factura, lo que gana, cuánta gente tiene— y sale qué puede aplicar, cuánto vale, qué exige la norma y qué trámite caduca. Cada línea con su base legal.
Los trámites que pierden el incentivo si se pasan, no los que lo retrasan. Con aviso por correo noventa y quince días antes, y diciendo a qué ejercicio pertenece cada uno: el último impuesto presentado ya está cerrado, y lo que todavía se puede montar es del que corre.
No son planes que se firman una vez. El mismo despacho puede llevar un expediente solo, pedirnos que revisemos el siguiente y derivarnos el tercero.
Tienes el software y lo haces con tu equipo. Nosotros no entramos en el expediente.
Quién responde: Ejecuta y responde la gestoría. El despacho no ha revisado este expediente.
Preparas el expediente y, antes de presentarlo, un abogado-fiscalista lo revisa y te firma un informe con el alcance de lo comprobado.
Quién responde: Ejecuta y responde la gestoría. El despacho responde de lo que consta en su informe de revisión, con el alcance que allí se delimita.
Nos pasas el caso y lo llevamos nosotros de principio a fin. Tú cobras tu comisión y el cliente sigue siendo tuyo.
Quién responde: Ejecuta, firma y responde el despacho. La gestoría cobra su comisión por la derivación.
El software se licencia por una cuota anual y las dos formas de trabajar juntos se pactan por escrito antes de empezar. Los números salen en la primera conversación: dependen de tu cartera, y decirlos aquí sin conocerla sería contarte la mitad.
Facturas tú a tu cliente y nosotros te facturamos a ti nuestro honorario menos tu parte: el 25 % en tus 3 primeras operaciones y el 15 % a partir de ahí, siempre a éxito. Lo que cobres por encima de nuestra tarifa es tuyo y no pasa por nosotros. Solo la financiación con inversor lleva otra comisión, y esa no la paga tu cliente.
Si tu cliente no aplica la deducción, no hay factura para nadie. Sin cuotas, sin volumen mínimo.
El mayor valor está en la recurrencia: las deducciones de I+D+i y Patent Box se repiten cada año, así que ese margen vuelve a tu despacho ejercicio tras ejercicio. Pasadas tus 3 primeras operaciones tu margen queda en el 15 %, y si para entonces el programa ha bajado su tarifa de entrada, la tuya no se toca. Importes sin IVA: tú facturas a tu cliente y nosotros te facturamos a ti la tarifa menos tu parte, con el porcentaje recogido en el acuerdo de colaboración.
¿Prefieres contarlo?